La salida de Miguel Díaz-Canel es la condición de Donald Trump para las negociaciones económicas entre Estados Unidos y Cuba
Estados Unidos.- Estados Unidos ha puesto como condición para negociar el futuro económico de Cuba la salida del líder cubano Miguel Díaz-Canel. Según fuentes del The New York Times, la administración de Donald Trump ha sido clara con sus interlocutores cubanos: no habrá acuerdos mientras Díaz-Canel siga en el poder. Sin embargo, no se exige el fin del sistema comunista ni acciones contra la familia Castro, que aún controla gran parte de los recursos en Cuba.
La estrategia estadounidense busca un cambio en la cúpula cubana sin desmantelar inmediatamente el sistema comunista que ha gobernado la isla por más de sesenta años.
Trump mencionó que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”.
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella”, declaró en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Funcionarios de Estados Unidos creen que la salida de Díaz-Canel podría permitir reformas económicas que son inviables bajo su liderazgo actual. Por otro lado, el régimen cubano reconoce el desgaste político de Díaz-Canel y la necesidad de mostrar cierta renovación, aunque intenta evitar parecer que cede ante presiones extranjeras. Según el diario estadounidense, La Habana está considerando alternativas para cambiar de líder sin que parezca una imposición de Washington.
Estas conversaciones se desarrollan en medio de una crisis energética y económica exacerbada por las sanciones de Estados Unidos. La administración Trump ha limitado la importación de petróleo a Cuba, resultando en apagones y un deterioro de las condiciones de vida.
Díaz-Canel ha atribuido la escasez de combustible y el colapso eléctrico al “bloqueo energético” de Estados Unidos, según sus declaraciones en una reciente conferencia de prensa.
Simultáneamente, Washington ha sugerido al régimen cubano abrir su economía a la inversión estadounidense y comprometerse con la liberación de presos políticos, demandas históricas en la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba.

