alfonso solorzano
Foto: Cortesía

Este domingo 7 de mayo se realizará la segunda vuelta electoral en Francia para elegir al futuro presidente de esta nación. Los candidatos que en la primera vuelta lograron obtener los votos necesarios para pasar a la segunda ronda, fueron el centrista Emmanuel Macron y la dirigente del Frente Nacional, Marine Le Pen.

Cabe destacar que lo interesante de esta segunda ronda es que, los candidatos representan dos versiones completamente distintas del estado francés que están colisionando. Ya que por un lado, las propuestas de Macron -a pesar de ser candidato independiente-, están orientadas a continuar con las políticas de integración europea que hasta la fecha se encuentran vigentes en territorio francés, únicamente haciendo ajustes fiscales y económicos para acoplarse mejor a la realidad actual.

Por otro lado, la visión de Le Pen es la de una Francia completamente nacionalista, que debe alejarse  de la Unión Europea y de todo lo que pueda vincularse con el mencionado bloque. Le Pen apuesta por una Francia con moneda propia, con una industria nacional protegida y con políticas migratorias mucho más estrictas que las que actualmente rigen en la nación.

Desde luego, todos los partidarios de la permanencia en la Unión Europea respaldan a Macron, -no hay que olvidar que Francia fue uno de los países auspiciadores de la unidad del continente europeo- ,sin embargo las recientes crisis económicas que han pasado en la zona euro, así como la enorme oleada de migrantes y de ataques terroristas procedentes del medio oriente, han permitido a Le Pen incrementar su base de apoyo en el sector conservador así como también en el  obrero.

En esta segunda vuelta electoral, es mucho más que una simple elección la que está en juego en Francia, pues la victoria de Le Pen no solo significaría dar un giro de 180 grados en la política tanto interior como exterior de la república francesa, sino que prácticamente se está jugando la estabilidad directa de los mercados europeos vinculados al proceso de integración de la Unión Europea; es decir, si Marine  Le Pen gana y cumple sus promesas de campaña, es casi una realidad  que la Unión Europea empezaría a resquebrajarse económicamente, lo cual a su vez impactaría directamente en todos los países que forman parte de este bloque comunitario.

A lo anterior, habría que sumar el hecho de que Le Pen acorde a sus manifestaciones y promesas de campaña, pondría en práctica una política exterior mucho más agresiva para el combate al terrorismo, lo que ha demostrado en sus discursos, ya que la candidata por el Frente Nacional ha mostrado admiración tanto por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, como por el nuevo mandatario de EUA, Donald Trump, ambos cuestionados severamente en materia de los Derechos Humanos.

No solo para los partidarios de la Union Europea resulta preocupante la posibilidad de triunfo de Le Pen, en diversas partes del orbe hay inquietud, sin embargo,  al final de cuentas algo debe quedar claro:  será la voluntad del pueblo francés la que determinará el rumbo del próximo gobierno.

Realmente es sorprendente cómo en estas elecciones las profundas divisiones que actualmente sufre Francia están saliendo a la luz. No obstante a pesar del resultado que surja, el mundo deberá respetar la voluntad de los franceses respecto a su nación, pues al final de cuentas es ese pueblo el que ejercerá su ejercicio democrático al voto. No queda más que esperar  que el pueblo de Francia elija lo mejor para ellos y para el mundo.