La Iglesia católica en Morelia llama a enfrentar la violencia y la incertidumbre sin permitir que el miedo sustituya a la esperanza
Morelia, Michoacán.- En medio de un contexto marcado por la violencia, la inseguridad y la incertidumbre social, la Arquidiócesis de Morelia llamó a no permitir que el miedo se convierta en una forma de vida y advirtió que responder al mal con más violencia sólo profundiza la crisis que enfrenta la sociedad.
Durante la misa dominical celebrada en la Catedral de Morelia, el arzobispo José Armando Álvarez Cano afirmó que, aunque la realidad actual está marcada por la corrupción, la pobreza, las divisiones sociales y la pérdida de valores, los creyentes de la Iglesia católica están llamados a sostener la esperanza y evitar caer en la desesperanza.
Al reflexionar sobre la parábola del trigo y la cizaña, del Evangelio de San Mateo, el prelado retomó una de las preguntas que, dijo, con mayor frecuencia se hacen las personas ante el sufrimiento humano: por qué Dios permite la violencia, la muerte de inocentes, las desapariciones, las injusticias y el dolor de tantas familias.
“Todos alguna vez nos hemos preguntado sobre el misterio del mal. ¿Por qué Dios permite la violencia, la muerte de inocentes? ¿Por qué puede cerrar sus ojos ante el dolor de las madres que ven a sus hijos desaparecer o morir en la violencia?”, expresó.
Señaló que el Evangelio reconoce la existencia del mal con absoluto realismo, pero también enseña que éste no tendrá la última palabra y que la paciencia de Dios no debe confundirse con indiferencia, sino entenderse como una oportunidad para la conversión.
Álvarez Cano reconoció que las condiciones actuales pueden generar desaliento entre la población debido a la violencia que afecta a las familias, la fragilidad de la vida, la pobreza, la corrupción y el debilitamiento de la fe.
“En ocasiones parece que la cizaña ocupa demasiado espacio y que el trigo apenas sobrevive”, afirmó.
Frente a ese panorama, exhortó a los fieles a no dejar que el temor domine su vida cotidiana.
“No permitan que el miedo venza la esperanza. Cristo continúa siendo el Señor de la historia. Ningún acontecimiento escapa a su providencia”, sostuvo.
El arzobispo destacó que, pese a las dificultades, el bien continúa presente en miles de personas que todos los días trabajan por sus familias y sus comunidades, desde padres y madres de familia hasta sacerdotes, religiosos, catequistas y jóvenes comprometidos con el servicio.
En una segunda reflexión sobre el mismo pasaje evangélico, Álvarez Cano advirtió que existe una tendencia humana a querer eliminar de inmediato todo aquello que se considera malo, pero señaló que el mensaje cristiano propone una respuesta distinta.
“Nosotros quisiéramos arrancar la cizaña, acabar con los malos, pero la misericordia de Dios está por encima de la fuerza y del poder”, afirmó.
Añadió que la lucha entre el bien y el mal también ocurre dentro de cada persona y de las familias, por lo que llamó a fortalecer la vida espiritual mediante la oración, la eucaristía y la práctica de la caridad, evitando responder al mal con más odio o violencia.
Finalmente, pidió no asumir el papel de jueces sobre los demás, al señalar que sólo a Dios corresponde distinguir quién es trigo y quién es cizaña, mientras que la tarea de los creyentes consiste en perseverar en la fe, cultivar la paciencia y contribuir a una sociedad más reconciliada.

