El rector de la Catedral de Morelia advierte que el poder y la soberbia pueden alejar a las personas del bien común y los valores espirituales.
Morelia, Michoacán.- El rector de la Catedral de Morelia, monseñor Benjamín Osornio, lanzó un llamado a privilegiar la sencillez sobre la soberbia y cuestionó a quienes, desde el poder político, económico o intelectual, actúan movidos por intereses personales antes que por el bien común, al asegurar que “los sabios y entendidos” terminan por confundir el bien con el mal cuando se alejan de los valores del Evangelio.
Durante la homilía del decimocuarto domingo del Tiempo Ordinario, el sacerdote centró su mensaje en el passaje del Evangelio de San Mateo en el que Jesús agradece al Padre haber revelado “estas cosas a la gente sencilla” y no a los “sabios y entendidos”.
A partir de ese texto, sostuvo que la sociedad enfrenta hoy dos formas opuestas de conducirse.
Por un lado, describió a las personas sencillas como aquellas que permanecen abiertas a la voluntad de Dios, ajustan su vida a principios éticos, respetan a quienes piensan distinto, no buscan imponerse sobre los demás y anteponen el bien común al interés personal.
En contraste, afirmó que los “sabios y entendidos” son quienes se consideran dueños de la verdad, utilizan su conocimiento, prestigio o posición para obtener poder y terminan privilegiando beneficios particulares.
“Los sabios y los entendidos tienen astucia para acceder a los cargos altos de poder con tal de dominar y manejar a las masas. Buscan su beneficio propio y no el beneficio del bien común”, expresó.
Monseñor Osornio advirtió que ese tipo de actitudes también conduce a relativizar los valores fundamentales.
“Confunden el bien con el mal y el mal con el bien. Inventan verdades nuevas”, señaló al referirse a quienes, dijo, han dejado de orientar sus decisiones por principios morales y espirituales.
El rector invitó a los fieles a preguntarse de cuál de esos dos grupos desean formar parte y llamó a no dejarse conducir por “el desorden egoísta del hombre”, sino por lo que identificó como el Espíritu de Cristo.
En una segunda reflexión, el sacerdote enfocó su mensaje en la búsqueda contemporánea de bienestar emocional y espiritual.
Retomando las palabras de Jesús, “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados”, sostuvo que muchas personas buscan paz, equilibrio o sanación en prácticas alternativas mientras dejan de lado la vida espiritual.
“Andamos buscando la sanación espiritual y la liberación, el equilibrio emocional, abrazándonos de los árboles para que las energías negativas, en retiros donde les dan los brebajes de la sabiduría, en los temazcales y en tantas cosas. Y no venimos al que tiene la solución, la sanación, el equilibrio, la armonía y la paz”, afirmó.
En ese contexto, llamó a fortalecer la participación en la Eucaristía dominical como un espacio para recuperar fortaleza interior, orientar las decisiones personales y renovar el compromiso con la justicia, la verdad y la paz.
En la parte final de la homilía también hizo referencia al ambiente generado por el futbol y la expectativa nacional por un posible campeonato de la selección mexicana.
Si bien reconoció que el deporte puede representar un momento de distracción en medio de los problemas que enfrenta el país, advirtió que no debe confundirse con una respuesta a los desafíos sociales.
“El Mundial no es el remedio, no es la solución”, expresó, tras señalar que el entretenimiento puede funcionar como un respiro, pero no sustituye la necesidad de construir una sociedad basada en valores, esperanza y responsabilidad.

