El director del SAT en Quintana Roo, Héctor Contreras, renuncia tras el escándalo por su viaje VIP a la NBA, buscando proteger la integridad institucional.
Cancún, Quintana Roo.- La mañana de este viernes se confirmó la renuncia de Héctor Contreras, ahora ex titular del Servicio de Atención Tributaria de Quintana Roo (SatQRoo). La dimisión ocurre tras difundirse imágenes de su asistencia, el pasado 8 de junio, al tercer juego de las finales de la NBA en Nueva York, donde se le ubicó debajo del palco del presidente estadounidense Donald Trump.
De acuerdo con medios especializados, los accesos VIP para el Madison Square Garden oscilaron entre los 3 mil 200 y 192 mil dólares. Lo anterior equivale a un gasto estimado de entre 57 mil 600 y más de 3.4 millones de pesos por boleto para el partido entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio.
A través de un comunicado oficial, Héctor Contreras formalizó su salida del organismo recaudador.
“En congruencia con los principios que rigen el servicio público, así como con el principio de transparencia y rendición de cuentas de la administración estatal, he tomado la decisión de presentar mi renuncia al cargo de director general del SAT de Quintana Roo”.
El ex funcionario estatal argumentó que su separación del SatQRoo tiene como finalidad salvaguardar la integridad de la institución. Afirmó que su salida es para “como único propósito no entorpecer el buen funcionamiento de la administración pública ni dar lugar a señalamientos que distraigan el trabajo institucional”. Asimismo, el ex director puntualizó que su “asistencia a un partido de básquetbol en la ciudad de Nueva York, fue en el ámbito estrictamente personal”.
Hasta el momento, el gobierno de Quintana Roo no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la baja en el gabinete ni se ha designado un relevo para la dependencia fiscalizadora.
Este caso se suma a la reciente polémica del regidor de Tulum, Eleazar Mas, quien fue criticado por exhibir un viaje en jet privado. El edil ofreció disculpas públicas “por su imprudencia al no entender el principio de austeridad”, aceptando someterse a indagatorias sobre el origen de sus recursos.

