Foto: Raúl Tinoco/ Contramuro

Morelia, Michoacán.- A mis hijos les he dejado un ejemplo de lucha y que las circunstancias cambian siempre. Porque la vida no siempre les va a dar cosas buenas, la vida les va a dar muchas cosas que los van a hacer sufrir. Por eso les enseño que no todo es felicidad y que cuando la felicidad no se presente aun así tienes que continuar…

Rosario padece leucemia desde hace 11 años, tenía 27 cuando le diagnosticaron la enfermedad y para ella fue “impactante y devastador”, pues más allá de pensar en ella y en que “estaba muriendo” pensó en sus dos hijos de seis y tres años que ahora son unos jóvenes que entienden a la perfección el padecimiento de su madre.

“El primer año y el segundo año son las etapas más complicadas, la aceptación, la negación, el proceso, el desconocimiento de la enfermedad, la falta de ayuda, de guía y dónde dirigirte… hacen muy difícil el proceso. Una vez que entiendes y conoces la enfermedad y sabes a dónde recurrir el camino se hace más llevadero, si bien no te curas, aprendes a vivir y a adaptarte y construir tu nueva forma de vida”, expuso Rosario.

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Y es que más allá de dejarse caer cuando le diagnosticaron leucemia, Rosario buscó la manera de salir adelante con todo y lo “cansado” que es para un paciente de cáncer hacerlo, pues los tratamientos de quimioterapia y radioterapia son agotadores, además de que traen consecuencias propias de la enfermedad como la debilidad, el cansancio, el vómito, la falta de apetito y el dolor, sobre todo el dolor.

“Yo sigo enferma, sigo en tratamientos de quimioterapia no me he curado. Y el cáncer es una enfermedad que te destruye, te sacude como los terremotos, pero tienes que aprender a vivir con eso y sacar lo bueno de lo malo siempre. Convertir lo negativo en positivo, en combustible para salir adelante”, refiere, siempre con una sonrisa.

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Más allá del dolor y los padecimientos que tiene a raíz de sus tratamientos de quimioterapia y de los aspirados de médula ósea que le han dejado noches enteras de dolor y vómitos, Rosario encontró en sus hijos una fortaleza para salir adelante y en el resto de los pacientes de cáncer una guía para empezar a construir la asociación “Manitas la Pulsera de la Leucemia”.

Con la asociación Rosario aporta algo a otros que como ella, sufren los estragos de la enfermedad que padece, actualmente tiene poco cabello, apenas le va creciendo pero para ella significa un “aliciente” para seguir viviendo, para saber que mientras tenga vida, hay esperanza que dice, es la última que muere y por ello continúa trabajando en ella, en sus hijos y para los demás.

Para “Manitas” como muchos la conocen, lo primordial es pasar la etapa de aceptación de la enfermedad, porque según su testimonio a muchos de los pacientes es lo que más los consume, la negación y la depresión que llega con ella cuando se les diagnostica cáncer, incluso, muchos de ellos han perdido la vida por no aceptar que están enfermos y requieren de algún tratamiento.

Foto: Raúl Tinoco/ Contramuro

Y es eso lo que la asociación que fundó hace, ayudar a los pacientes a que se acepten y después a seguir adelante. “La idea es que no se sumen en la tristeza y en la negación, que mientras tengamos vida hay esperanza y hay muchas miles de razones para seguir”. Manitas también ha puesto la mirada en los más pequeños, aquellos pacientes que muchas veces no entienden la dimensión de la enfermedad que padecen y ha realizado decenas de eventos para que sean reconocidos por ellos mismos y sus familiares y amigos.

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En el caso de los padres de familia, Rosario aconseja que no les dé una noticia a sus hijos inmediatamente, debido a que en las primeras etapas (la negación y aceptación) siempre hay depresión y se piensa que se está muriendo.

Foto: Raúl Tinoco/ Contramuro

Es un trauma que les pasamos a los niños y realmente no sabes, puedes vivir muchísimos años pero causarle un trauma severo a tu hijo cuando le dices que tienes cáncer y estás muriendo.

Manitas a pesar de su dolor sigue adelante, no se cansa, es una mujer que ha sido recurrentemente inspiración para muchos de los pacientes que la han conocido, tiene esa vitalidad que impide saber que está enferma porque no demuestra sufrimiento, porque siempre tiene una sonrisa y una palabra de aliento, porque puede tener una noche de dolor pero al día siguiente acude a consolar a quien todavía no se acepta.

Así, Rosario ha organizado por lo menos dos pasarelas para cumplir el sueño de dos niñas enfermas, una de ellas de nombre Karen a quien Contramuro.com dio seguimiento y que desafortunadamente murió. Pero cumplió su sueño de modelar vestidos de XV Años y pudo tener un mensaje de Gloria Trevi, su cantante favorita. Ello, gracias al trabajo de Manitas. Y la madre de Karen, al hablar a Contramuro.com agradeció infinitamente que exista gente como Rosario: “Es como un ángel”.

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Ireri Piña es licenciada en Periodismo, reportera de Educación, Turismo, multifuente. Contadora de historias y causas sociales; michoacana, moreliana