El Ayuntamiento de Morelia autorizó el desarrollo Cumbres del Alba, con mil 165 viviendas, pese a que el predio presenta riesgo por inestabilidad de ladera y se condicionó a obras de mitigación
Morelia, Michoacán.- El Cabildo de Morelia, presidido por Alfonso Martínez Alcázar, autorizó de manera definitiva el desarrollo habitacional Cumbres del Alba, un conjunto de interés social integrado por mil 165 viviendas que se construirá en cinco etapas sobre un predio de poco más de 23 hectáreas, ubicado al oriente de la ciudad, en terrenos de la antigua Hacienda El Rincón, en la zona conocida como El Plan.
El proyecto resultó avalado este fin de semana, tras un extenso proceso técnico y administrativo encabezado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad, luego de que la Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Cabildo revisó y dictaminó el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Código de Desarrollo Urbano del Estado de Michoacán.
De acuerdo con el dictamen, el predio se localiza específicamente en los lotes 1 y 10, así como en la mitad oriente de la parcela 9 del predio rústico denominado El Plan, al oriente del municipio de Morelia, una zona de topografía cerril donde se concentran pendientes pronunciadas y escurrimientos naturales.
Construirán viviendas en predio de Morelia con riesgo
Aunque la autorización se le concedió, el documento oficial advierte que el terreno presenta riesgos y vulnerabilidad por inestabilidad de ladera, conforme al Atlas de Riesgo de Morelia 2023, lo que obligó a imponer una serie de condicionantes técnicas para permitir el desarrollo.
Protección Civil municipal estableció que, por la morfología del terreno, será necesario ejecutar obras hidráulicas y estructurales suficientes para evitar desprendimientos, asentamientos diferenciales y afectaciones aguas abajo. Entre las medidas obligatorias se incluyen muros de contención, control de taludes con inclinaciones máximas de 80 grados, contracunetas para el desalojo de escurrimientos pluviales y revisiones permanentes del material del subsuelo durante el proceso constructivo.
Los estudios geotécnicos integrados al expediente indican que el terreno está conformado principalmente por roca basáltica y andesita, con una capacidad de carga que permite edificaciones de hasta cuatro niveles, siempre y cuando no se rebasen los límites estructurales establecidos. No obstante, el dictamen advierte que cualquier modificación al proyecto deberá evaluarse nuevamente por las autoridades municipales.
En materia hidrológica, el desarrollo se condicionó a la construcción de infraestructura pluvial con un periodo de retorno de 50 años, superior al estándar urbano, debido a la rapidez de respuesta de las cuencas por la pendiente del terreno. El estudio reconoce que, sin obras adicionales, en algunos tramos se rebasaría el 50 por ciento de la altura de las guarniciones, lo que incrementa el riesgo de acumulación de agua.
El proyecto contempla tres puntos de descarga de aguas pluviales hacia el norponiente, sur y oriente del predio, conforme a lo indicado por el organismo operador de agua potable, el cual otorgó factibilidad para dotar de servicios al conjunto habitacional.
En el ámbito ambiental, el desarrollo resultó autorizado de manera condicionada, obligando al fraccionador a costear la totalidad de las obras de urbanización, conservar áreas verdes mientras no se municipalice el conjunto y entregar 250 árboles al programa de reforestación municipal como medida de compensación.
El dictamen también establece que dos fracciones del predio recibieron licencia negativa, una por ubicarse en zona no urbanizable y otra por encontrarse dentro de un corredor verde, por lo que esas áreas quedan excluidas del desarrollo habitacional.
Las empresas desarrolladoras cubrieron más de dos millones de pesos por concepto de derechos urbanísticos ante la Tesorería Municipal, como parte del trámite para obtener la autorización definitiva.
Finalmente, el documento deslinda a la autoridad municipal de la responsabilidad por eventos adversos no previsibles y establece que el desarrollador será el único responsable de controlar los impactos ambientales, geológicos y estructurales que pudieran derivarse de la ejecución y operación del proyecto.

