Advierte arzobispo de Morelia clima de miedo en ciudades
José Armando Álvarez Cano alerta sobre inseguridad y temor social. Foto: Arquidiócesis de Morelia

El arzobispo de Morelia advierte sobre el clima de miedo que afecta la vida cotidiana en las ciudades, destacando la inseguridad y su impacto social.

Morelia, Michoacán.-El arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, llevó al terreno social el mensaje de la misa dominical por la fiesta de la Divina Misericordia, al señalar que el miedo se ha instalado en la vida cotidiana de las ciudades, donde la actividad pública se retrae ante la inseguridad.

Al interpretar el pasaje evangélico en el que los discípulos permanecen encerrados “por miedo”, el jerarca católico trazó un paralelismo con el contexto actual.

“Esta imagen puede también expresar el momento presente en nuestro México y en muchas otras partes, el temor, el miedo”, expresó.

A partir de ahí, describió escenas concretas que, sin nombrar directamente a las autoridades, evidencian un problema persistente en el ámbito local.

“Basta ver a veces nuestros pueblos a las 8, a las 9 de la noche, totalmente ya sin gente, sin personas”, dijo, al referir cómo el miedo condiciona horarios, movilidad y convivencia.

El señalamiento adquiere tono crítico al reconocer que se trata de una percepción extendida. “Teme uno a veces salir a una ciudad, está uno preguntando cómo están las cosas, dónde va a ir uno”, añadió, al calificar ese temor como “normal por lo que estamos viviendo”.

En su homilía, el arzobispo contrapuso ese escenario con el mensaje central del Evangelio: la paz. No obstante, acotó que esta no puede reducirse a la ausencia de violencia.

“La paz no es solamente dejar de los balazos, del peligro, sino la paz que tiene que nacer de las relaciones entre nosotros”, afirmó, al plantear una dimensión social del problema.

También vinculó la falta de paz con efectos en la salud emocional. “Todos sabemos lo triste que puede ser cuando una persona pierde la paz en su corazón, no duerme, está siempre en tensión”, advirtió, al referirse a cuadros como la depresión.

En otro momento, fijó postura sobre las vías para enfrentar la crisis al descartar el uso de la fuerza como solución. “La misericordia de Dios no es a través de la fuerza, que no es a través de las armas, sino que es a través del amor”, sostuvo.

Aunque enmarcado en lo litúrgico, el mensaje dejó una lectura crítica del entorno inmediato, al colocar el miedo y la pérdida de paz como signos visibles de una crisis que impacta directamente en la vida comunitaria.