Ambulantaje invade vialidades en torno al mercado Independencia
Ambulantaje en inmediaciones del mercado Independencia invade banquetas y carriles vehiculares, obligando a peatones a caminar sobre la calzada. Foto: Dalia Villegas Moreno

Ambulantaje: El entorno del mercado Independencia refleja una problemática estructural en Morelia; la falta de políticas urbanas claras que concilien el derecho al trabajo con el derecho a transitar de manera segura

El desorden urbano en las inmediaciones del mercado Independencia se ha convertido en un riesgo cotidiano para personas peatones, quienes se ven obligadas a caminar sobre la cinta asfáltica ante la ocupación de banquetas y espacios vehiculares por el ambulantaje instalado sin un control permanente por parte de la autoridad municipal.

Puestos semifijos, mesas, lonas y estructuras improvisadas se extienden más allá de las aceras y alcanzan carriles de circulación, reduciendo el espacio para automóviles y transporte público.

La consecuencia inmediata es que transeúntes, incluidos adultos mayores, niñas, niños y personas con discapacidad, deben desplazarse entre vehículos en movimiento en una zona de alta afluencia comercial.

El fenómeno se intensifica en temporadas de mayor actividad económica, particularmente en diciembre, cuando el número de comerciantes informales aumenta de manera visible.

Aunque se trata de una problemática recurrente, las acciones del ayuntamiento han sido esporádicas y reactivas, sin que se observe una estrategia integral y sostenida de reordenamiento del espacio público.

Desde una perspectiva social, el ambulantaje responde a la falta de empleo formal y a la necesidad de ingreso de cientos de familias.

El problema no es el derecho a trabajar, sino la ausencia de una política pública que armonice ese derecho con la obligación institucional de garantizar seguridad peatonal, movilidad ordenada y uso equitativo del espacio urbano.

regresan a los mismos puntos

Operativos temporales, retiros parciales o acuerdos informales no han logrado una solución de fondo.

Tras cada intervención, los puestos regresan a los mismos puntos, lo que evidencia falta de seguimiento, criterios poco claros y una normalización del uso irregular de vialidades.

A ello se suma el impacto en la movilidad: congestionamientos constantes, maniobras riesgosas de carga y descarga, invasión de carriles y una convivencia forzada entre peatones y vehículos que incrementa la probabilidad de accidentes viales en uno de los principales nodos comerciales de la ciudad.

La situación abre cuestionamientos directos a la autoridad municipal: por qué no existe un plan permanente de reordenamiento, qué alternativas reales se ofrecen a los comerciantes informales y qué acciones concretas se implementan para proteger a quienes transitan diariamente por la zona.