Crimen y carestía agobian a familias, advierte rector de la Catedral de Morelia
Benjamín Osornio encabezó la homilía dominical en la Santa Iglesia Catedral de Morelia. Foto: Especial

El crimen y la carestía de la vida afectan a familias en Morelia, según el rector de la Catedral.

Morelia, Michoacán.- El crimen, la inseguridad, las desapariciones forzadas y la carestía de la vida forman parte de las realidades que hoy mantienen agobiadas a miles de familias, advirtió este domingo el rector de la Santa Iglesia Catedral de Morelia, presbítero Benjamín Osornio, durante la homilía dominical celebrada este día en ausencia del arzobispo.

Ante los fieles congregados en el principal templo de la capital michoacana, el sacerdote reflexionó sobre el pasaje bíblico en el que Jesús observa a las multitudes “extenuadas y desamparadas como ovejas sin pastor”, una imagen que consideró vigente frente a las dificultades que enfrenta actualmente la sociedad.

“Estamos extenuados, estamos desamparados, nos sentimos desamparados, expuestos a fuerzas y a situaciones externas a nosotros que nos perjudican, que nos afectan, que nos amenazan”, expresó.

Durante su mensaje, invitó a los asistentes a preguntarse cuáles son las preocupaciones que hoy pesan sobre las personas y sus familias.

“¿Qué nos aflige a nosotros? ¿Qué nos confunde el día de hoy? ¿Qué nubla nuestros pensamientos y qué desalienta nuestra alma? ¿Cuáles son nuestras preocupaciones y nuestras angustias que el día de hoy nos pesan o nos amargan el corazón y el alma?”, cuestionó.

El rector señaló que muchas de esas preocupaciones provienen de situaciones sociales y económicas que impactan directamente la vida cotidiana de la población.

“¿Cuáles son esas situaciones que del mundo o de la sociedad nos amenazan y se convierten en una carga para nuestra vida personal o para nuestra vida familiar o para nuestra vida social?”, agregó.

Más adelante, hizo referencia directa al deterioro de las condiciones económicas de los hogares, al señalar que los ingresos continúan siendo insuficientes frente al aumento de precios.

“Porque hay carestía de la vida, como el poco rendimiento de los salarios, aunque haya aumento de salario no alcanza, no nos alcanza porque hay carestía, las cosas cuestan más”, afirmó.

Incluso ejemplificó esta situación con actividades recreativas que anteriormente resultaban accesibles para la mayoría de la población.

“Ahora hasta ver el fútbol cuesta más, ahora ya no se pueden ver todos los partidos del Mundial, aunque seamos país sede, solo los que pueden pagar o los que pueden ir allá donde los gobiernos pusieron las pantallas para que el pueblo vaya a mirar, pero en casa ya no lo puedes hacer, así como en otras ocasiones”, comentó.

Sin embargo, el momento más crítico de la homilía llegó cuando abordó los problemas de seguridad que afectan a distintas regiones del país.

“Hay otras realidades muy fuertes que nos amenazan, el crimen, la delincuencia, los asaltos, los robos, toda esta inseguridad social, las extorsiones, los levantamientos, las desapariciones forzadas, todas estas realidades que nos van alcanzando y cada vez experimentamos más cerca de nosotros, directamente en nuestra persona o en algún ser querido cercano a nosotros”, manifestó.

Para el sacerdote, estos fenómenos han dejado de ser hechos lejanos y se han convertido en experiencias cada vez más cercanas para numerosas familias mexicanas.

Frente a este panorama, sostuvo que la respuesta de la Iglesia debe ser acompañar a quienes viven situaciones de angustia y desesperanza.

“Pues ante estas realidades, hermanos, habremos de venir al Señor, porque el Señor se preocupa, el Señor sabe de lo que nos pasa y Él entonces nos da una respuesta”, señaló.

Asimismo, recordó que la misión de los creyentes consiste en sostener la esperanza de quienes enfrentan momentos difíciles.

“Dar el anuncio de la llegada del Reino de Dios, que es un reino de justicia y de paz, un reino de amor y de verdad y animar, consolar, confortar a las multitudes que andan como ovejas sin pastor”, expresó.

En la parte final de su mensaje, Benjamín Osornio afirmó que la fe debe convertirse en una fuente de fortaleza para enfrentar las adversidades de un entorno social complejo.

“Por eso venimos a la Iglesia, por eso venimos a la celebración, para encontrar fortaleza, para encontrar luz, para encontrar consuelo, para encontrar impulso para poder continuar en medio de este mundo convulsionado y confuso”, indicó.

Además, llamó a los fieles a orar por nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas, al considerar que la sociedad necesita más personas dedicadas al servicio y acompañamiento espiritual.

“Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”, concluyó.