La moral del neoliberalismo decadente
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Francisco Lemus | @PacoJLemus

La moral suele ser un tema difícil de tratar, por lo general se encuentra ligado a modelos de comportamiento que casi siempre resultan incómodos, sin embargo, es un tema fundamental para las sociedades, pues éstos marcan pautas dentro de las cuales esperas que todos se comporten, si es posible lograrlo te evitarás los altos costos de recurrir a las leyes y al sistema penal.

Es imposible que todos nos sujetemos a los mismos valores y tengamos un código moral único, esto sólo se lograría en el más autoritario de los regímenes, pero tener valores compartidos es una de las metas de toda nación, en tanto que esto convierte a todos los miembros de una sociedad en monitores de que tales valores se cumplan, a riesgo de ser excluido.

Antes que la posibilidad de tener que enjuiciar a cada persona que viola ciertas normas básicas, esperarías que éstos se contengan de romperlas para evitar la sanción del resto de la sociedad. En algunos casos la sanción social puede ser más costosa que una multa o incluso que ser recluido en prisión, aunque claro, la prisión ya conlleva una fuerte carga de desprecio para quien la sufre.

La educación escolarizada es el espacio de socialización básico, por eso se convierte en una potestad del Estado. Aunque suele considerarse que el principal papel de la escuela es que los más jóvenes aprenden habilidades como leer, escribir, el pensamiento matemático y otros temas, la realidad es que ésta es el primer espacio de transmisión de la ideología preponderante.

Desde luego esto es incómodo para muchas personas, al considerar que no debe ser el Estado quien decida sobre la educación y la ideología de sus hijos, pero de otro modo cómo construyes una sociedad medianamente organizada si no logras que comulguen con un mínimo de puntos de vista y patrones de comportamiento.

En sus tiempos la iglesia cumplía con este papel de manera hegemónica, hoy lo sigue haciendo, pero ha tenido que ceder ante los Estados nacionales. Aún así, en la base de muchos de los valores que éstos promueven siguen estando muchas ideas religiosas.

La pérdida de la hegemonía de la religión católica en las sociedades occidentales fue un paso fundamental para el cambio de una sociedad feudal al capitalismo. Cambios de ese tipo aunque no de la misma magnitud se presentan todo el tiempo en nuestro mundo, y las crisis sistémicas implican por fuerza una crisis de valores y normas.

Hoy la crisis generalizada de la sociedad se tiene que ver reflejada en una crisis de los valores, lo que puede verse como simple estrategia de entretenimiento, en donde personajes contrarios a la moral hegemónica se convierten en héroes o antihéroes, está pasando de la ficción a la realidad, gracias a ello personajes absurdos y estridentes se convierten en ídolos populares.

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No es casual que personajes de la ultraderecha, fanáticos defensores de ideas contrarias a los valores que se construyeron tras la derrota del fascismo en 1945, se estén convirtiendo en quienes dominan el discurso de los medios masivos, sobre todo de los espacios de internet como Tiktok o Youtube.

El neoliberalismo ha dado paso a estos fenómenos, no sólo porque son rentables a la industria del entretenimiento -lo que incluye a las noticias-, también porque refuerzan un discurso cada día más decadente, pero cuya estridencia se convierte en sus estertores finales, promoviendo hasta el extremo un individualismo que atenta contra las normas más elementales de la sociedad.

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