El alcoholismo en Michoacán crece, afectando a mujeres y menores, según Alcohólicos Anónimos.
Morelia, Michoacán.- El alcoholismo avanza entre menores de edad y mujeres en Michoacán, advirtieron integrantes de Alcohólicos Anónimos (AA) durante la conmemoración del 65 aniversario de la Central Mexicana, al señalar que la normalización social del consumo sigue dificultando que las personas reconozcan la enfermedad y busquen ayuda.
De acuerdo con testimonios recabados este domingo, en el marco de la celebración, en Michoacán existen alrededor de 150 grupos adheridos a la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos y aproximadamente 10 mil 200 personas vinculadas a ellos en todo Michoacán.
“Ahorita el incremento ha sido en menores de edad y en mujeres”, afirmó una de las personas entrevistadas, quien estimó que en algunos grupos hasta seis o siete de cada diez nuevos asistentes pertenecen actualmente a esos sectores.
Durante las entrevistas, integrantes de AA explicaron que existen tres tipos de alcoholismo. El primero corresponde al denominado “social”, en el que la persona puede consumir ocasionalmente sin perder el control; el segundo es el alcohólico “consuetudinario”, que comienza a beber sin saber cuándo podrá detenerse; y el tercero es el alcohólico “problema”, asociado con violencia, accidentes, lagunas mentales y deterioro personal.
Enfermedad minimizada socialmente
Las personas consultadas coincidieron en que el alcoholismo continúa siendo una enfermedad minimizada socialmente debido a que el alcohol es una droga permitida y culturalmente aceptada.
“Todo el mundo se daba cuenta que yo tenía un problema de alcoholismo, menos yo lo quería aceptar”, relató una de las personas entrevistadas, al señalar que la aceptación representa el paso más difícil para iniciar un proceso de recuperación.
Otra de las voces consultadas sostuvo que el alcoholismo “destruye familias y sociedades completas”, al explicar que sus consecuencias no sólo afectan a quien consume, sino también a su entorno cercano.
Entre los testimonios también se describieron daños emocionales, familiares y personales derivados de años de consumo.
Una de las personas entrevistadas relató haber permanecido 26 años consumiendo alcohol, pese a mantener estabilidad laboral y económica.
“Yo pensaba que con aportación económica podía mitigar un poco de ese dolor, más sin embargo necesita uno estar presente para la familia en sus cinco sentidos”, expresó.
Una decisión personal
Los integrantes de AA insistieron en que la recuperación no depende únicamente de la fuerza de voluntad, sino de la decisión personal de dejar de beber y del acompañamiento terapéutico, espiritual o grupal.
“Alcohólicos Anónimos no es la panacea”, reconoció una de las personas entrevistadas, quien añadió que muy pocas personas logran abandonar el consumo por sí solas después de décadas de dependencia.
Las personas participantes señalaron además que el alcoholismo debe entenderse como una enfermedad progresiva y mortal, cuyos efectos pueden agravarse por el consumo combinado con otras sustancias.
“Es una droga porque va directamente a nuestro cerebro, descoyunta nuestros caracteres, nuestra forma de ver la vida, provoca reacciones violentas”, sostuvo otra de las voces consultadas.

