El Congreso local guarda un minuto de silencio por las víctimas de minas terrestres en Apatzingán, destacando la urgencia de una solución.
Morelia, Michoacán.- Este miércoles el Pleno del Congreso de Michoacán, guardó un minuto de silencio por las víctimas de las minas terrestres en Apatzingán, esto luego que la diputada por ese distrito, Sandra Garibay Esquivel expusiera la problemática que persiste en ese municipio por dicho flagelo.
Al hacer uso de la palabra, la legisladora morenista denunció que en Apatzingán se tienen comunidades rodeadas de las minas terrestres, lo que ha implicado que hoy exista desplazamiento forzado de las personas debido a que no hay manera de que estén seguras en sus hogares.
“No solo hemos tenido muertes, también hemos tenido personas que ha cambiado su calidad de vida, porque por una mina, la semana pasada, a una persona se le amputó su pierna. Tenemos jornaleros, campesinos, productores que no pueden salir a trabajar, que no pueden llevar el sustento a sus casas, mucho menos salir a comprar víveres para tener en sus hogares”.

La legisladora hizo un llamado a los tres niveles de gobierno para que exista de manera coordinada una estrategia de seguridad efectiva, “porque Michoacán, porque Apatzingán no merece seguir así, no merece que nadie nos voltee a ver, que sigamos perdiendo gente, que sigamos cambiando la calidad de vida a causa de la violencia, es cuánto, presidente”.
Poco después en entrevista, la legisladora informó que el viernes por la noche se le notificó que se estaba desplazando gente de la comunidad de Cueramato, en tanto que al hablar con pobladores de El Guayabo, le comentaron que los militares ya estaban retirando las minas, pero, “como ellos mismos dicen, eso no es una garantía de que no vayan a encontrar o colocar otras.
“Tenemos que hacer un llamado firme y fuerte a los tres niveles de gobierno. Apatzingán no merece vivir así; las comunidades no merecen estar así. Tenemos campesinos, jornaleros, gente que se dedica al corte de limón y que vive al día. Hoy su vida ha cambiado por completo. Imagínense a este joven al que le amputaron un pie, es cortador de limón, ¿Cómo le cambia su calidad de vida?, ya no puede salir a buscar el sustento diario como lo hacía antes”.
Apuntó que sobre Apatzingán existe indiferencia de las autoridades, y recordó que históricamente las comunidades afectadas son El Alcalde, Llano Grande, El Guayabo, El Mirador y Cueramato.
“Cuando ha tocado que las familias se desplazan y yo las he buscado, veo a los niños con un trauma muy fuerte, las familias dicen: ‘Bueno, nosotros tenemos nuestra casa’, pero muchas tienen techos de lámina, y para quienes tienen una vivienda de cemento, con cimientos y todo, se desplazan porque los niños ya tienen el trauma, dicen: ‘No quiero estar aquí’, lloran y tienen miedo por los explosivos.
“Porque no solo son minas; también son drones. Es una situación a la que nadie debería acostumbrarse a vivir. Creo que hay que fortalecer la estrategia, debe existir una coordinación entre los tres niveles de gobierno, no podemos aventarnos la bolita unos a otros”.

