A 83 años de la erupción del Volcán Parícutin, especialistas de la UNAM campus Morelia analizan su origen, crecimiento y efectos en Michoacán, así como el monitoreo ante la posibilidad de nuevos volcanes
Morelia, Michoacán.- El 20 de febrero de 1943, a las 17:30 horas, la tierra se abrió en una parcela de San Salvador Parícutin. Dionisio Pulido, campesino purépecha, observó cómo emergían vapor, ceniza y fragmentos incandescentes. Ese momento marcó el inicio del volcán Parícutin, el único del que existe registro humano desde su nacimiento hasta el final de su actividad.

A 83 años del suceso, especialistas del Instituto de Geofísica Unidad Michoacán (IGUM) de la UNAM Campus Morelia recuperan este episodio como referencia científica y social. El doctor Teodoro Carlón Allende, la doctora Gemma Gómez Castillo y la candidata a doctora Johana Gómez Arango destacan que el fenómeno permitió documentar en tiempo real la formación de un volcán monogenético.
Crecimiento documentado desde el primer día
El Parícutin formó un cono de aproximadamente 30 metros de altura durante su primera jornada. Doce meses después alcanzó 336 metros. Su actividad eruptiva se extendió nueve años, once días y diez horas, periodo considerado breve en términos geológicos.
El sitio atrajo a investigadores, fotógrafos y artistas. Pintores como Diego Rivera y el Dr. Atl registraron la evolución del volcán, generando material visual que hoy forma parte del patrimonio cultural vinculado al fenómeno.
Destrucción de pueblos y desplazamiento de habitantes
Las coladas de lava cubrieron los poblados de Parícutin y San Juan Parangaricutiro. Más de 3,000 personas fueron reubicadas en otras comunidades. Entre los restos del antiguo asentamiento permanece visible la torre de la iglesia del Señor de los Milagros, rodeada por roca volcánica solidificada.
El evento transformó la organización territorial y social de la región, además de modificar el paisaje agrícola y urbano.

Michoacán, zona con actividad volcánica potencial
Los especialistas subrayan que el estado se ubica dentro del Campo Volcánico Michoacán-Guanajuato, donde existen más de 1,100 volcanes monogenéticos. En este contexto, la formación del Parícutin no se considera un hecho aislado.
Investigadores advierten que la región presenta condiciones geológicas que podrían permitir la aparición de nuevos edificios volcánicos en el futuro.
Monitoreo científico y prevención
El Instituto de Geofísica Unidad Michoacán mantiene seguimiento de la sismicidad regional y de la composición química de los magmas. La información se utiliza para desarrollar esquemas de prevención y respuesta ante fenómenos eruptivos.
Para los especialistas, la historia del Parícutin funciona como referencia para la gestión de riesgos naturales en comunidades asentadas sobre el campo volcánico.
Recordar el episodio de 1943 implica reconocer la dinámica del subsuelo en la región y la necesidad de información científica para la toma de decisiones ante posibles emergencias.

