El piloto que trasladó a “El Mayo” Zambada fue detenido en México y entregado a EE.UU. por delitos relacionados con armas y narcotráfico.
El piloto responsable de trasladar a Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López fue extraditado de Estados Unidos a México. Sin embargo, continuó participando en actividades delictivas en territorio mexicano, lo que llevó a su captura.
A pesar de su papel crucial en la operación liderada por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), las autoridades mexicanas decidieron entregarlo nuevamente a Estados Unidos, según informó David Boone de la Garza, jefe de la Fiscalía Especializada de Control Regional de la FGR.
“El piloto fue deportado, siguió operando cometiendo delitos en México; es la información que consta, fue detenido por portación de arma y fue entregado con base en la ley de seguridad nacional al gobierno de Estados Unidos; es la situación que consta en el expediente con respecto al piloto”, explicó Boone de la Garza.
No se confirmó si el piloto fue interrogado para obtener detalles sobre las operaciones de agentes estadounidenses en México.
Durante las investigaciones, la FGR indicó que Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) proporcionó la grabación de la comunicación entre el piloto y la Torre de Control del Aeropuerto Internacional de Ciudad Juárez, Chihuahua. En esta grabación, el piloto solicitaba el código transponder para ingresar al espacio aéreo estadounidense.
Con base en estos audios y dictámenes periciales, la Fiscalía identificó al piloto de la aeronave que transportó a “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López hacia Estados Unidos.
En agosto de 2024, agentes mexicanos visitaron las oficinas del FBI en El Paso, Texas, y luego inspeccionaron el avión en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México.
Sin embargo, denunciaron que el gobierno estadounidense limitó el acceso a las pruebas y se negó a proporcionar información crucial para esclarecer los hechos.
La fiscalía señaló que el FBI no permitió que los investigadores mexicanos realizaran las diligencias periciales necesarias, les impidió tomar fotografías del avión y no proporcionó los datos de identificación del piloto.
La única información compartida fue que el piloto había pedido ser deportado de inmediato a México, sin revelar su identidad ni más detalles sobre su implicación en la operación.

